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domingo, 19 de enero de 2014

crónica 19 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): invitación a una mirada sistemática.

Mirar la plaza
Claro, la plaza de Los Palos Grandes, en este caso. El hueso que no quiero soltar, ante aquella esperanza, en construcción, de que ese ámbito se prestase como espacio digno para experiencias de desarrollo de convivencia ciudadana. Ese ha sido el discurso del alcalde Emilio Graterón desde el 19 de Abril de 2010, fecha de la inauguración. Sobre ella he escrito, con ánimo de cronista, desde septiembre del mismo año, en forma diversa y reiterada, algunas veces defendiendo al Comité de Usuarios, si, ¿se acuerdan? Existe la figura; también a los muchachos y su j… con las pelotas. Observaciones arquitectónicas, crónicas de intervenciones lúdicas.
Resulta que, para jugar, quise mirar más y entonces hice un registro acucioso de espacios en los cuales he visto presencia activa: rampas, escaleras, bancos, pasillos, recuadros, carriles, grandes bancos, espacio techado, espacio aéreo, espacios ocultos y algunas áreas con identidad específica: jardines, espejo de agua, chorritos. Acopié 52 espacios definidos. Mucho para un observador que puede escapársele la movilidad que felizmente tiene lugar en la plaza. Separé entonces cuatro áreas para que cuatro observadores  se ocupe cada uno de 13 espacios.
Lo que busco es el perfil del usuario en cuanto a edad y sexo, el tipo de  vínculos, el nivel de actividad-pasividad, los objetos (o animales) presentes.
Ojalá que el gobierno municipal juvenil se entusiasmara a darme apoyo en captarme algunos interesantes  veedores sistemáticos de la plaza.
El tiempo de mirar debe contemplar tramos temporales  cada 2 horas, cubriendo de modo particular las tardes noches a partir de las 5 ó 6, especialmente  cada día del fin de semana, incluyendo el viernes. Mas no hay que desestimar muchos otros momentos. Cada uno vale.
Me interesa la actividad espontanea que se genera, pulsa, vibra desde la gente, incluyendo ciertas propuestas exitosas con aval o respaldo de la alcaldía.
Cuando uno observa, mira más: le sorprenden usos posibles, descubre un mundo palpitante en el que se satisface necesidades, aprecias  vínculos, alegría,  vitalidad también tensiones, reposo y contemplación. ¿Te animas a formar  de un equipo? Escríbeme. O llama yaa al 0412 735 94 72.


crónica 18 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): reflexionando sobre adolescentes y calidad de vida.

APRECIANDO EL BIENESTAR
Como personas, poseemos capacidad de “vernos al ombliguito”, vale decir, la capacidad de considerar nuestra situación de vida,  ubicando la medida subjetiva de nuestro bienestar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) acuñó una definición de calidad de vida que se acerca a este criterio que llamamos Bienestar: “La calidad de vida se define como la percepción del individuo sobre su posición en la vida dentro del contexto cultural y el sistema de valores en el que vive y con respecto a sus metas, expectativas, normas y preocupaciones”.
Esta consideración, que da cuenta en nuestra vida de algo estable y cambiante, ha de tender hacia la optimización, orientada hacia una perspectiva saludable.
Cuidamos y nutrimos de esta manera nuestra salud física, el estado psicológico, el nivel de independencia, las relaciones sociales, las creencias personales y la relación con las características sobresalientes del entorno.

En la plaza de LPG ha habido un uso de espacios, que podemos presumir ha estado orientado a mejorar la calidad de vida, desde la apreciación de cada individuo. La aparición de normas que obvian un proceso de consulta, conversaciones y acuerdos, podría estar siendo evaluado por algunos sujetos con derecho, como una merma a su calidad de vida.

Cuando no conseguimos lo que queremos, podemos reaccionar pasivamente, lo que puede llevarnos a la tristeza, o activamente, lo que puede llevarnos a la frustración y a la rabia. La represión de las emociones puede ser causa de violencia hacia los demás. Los estados de ánimo no son caprichos, ni egoísmo, ni estados molestos de mala conducta. Vemos las emociones como una molestia, como un fenómeno indomable que aparece en la difícil edad de los dos años y que luego debemos enfrentar durante la adolescencia.
Podemos razonar las limitaciones a ciertas actividades que van teniendo los adolescentes de nuestra comunidad en estos espacios de todos. Podemos corregir, buscando una participación activa en el compromiso. Podemos vivir la ciudadanía activa desde valores  que potencialmente encierra. El biólogo humanista Humberto Maturana señalaba la importancia de ver al otro como un legítimo otro.



crónica 17 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): retomando el sentido social de la plaza, a propósito de la cultura ciudadana.

La Plaza es mi patio

“La plaza es mi patio”. Frase “tu cu tu” escuchada a mi hijo. Yo, que vengo en serias reflexiones desde hace más de 3 décadas sobre la adolescencia de espacios públicos en nuestra ciudad para la recreación y de la necesidad de alternativas para la socialización. Yo, que tuve la fortuna de jugar en la calle consuetudinariamente, de hacer amigos, de aprender a resolver conflictos más allá de las bravuconadas o trompadas en el juego, de tanto jugar. Los que me leen podrán quizá saber cuántas metras rodaron en nuestros cercanos y disponibles espacios al frente de nuestras casas o en los entornos escolares o comunitarios. Y cuánto curtieron nuestro ser social. De cómo “el escondite” no fue secreto para romances o para fomentar lazos sociales trascendentes. Y cómo los postes mantenían su resonancia de campanas liberadoras por todos, con el fondo de las luces mortecinas del comienzo de la noche popular. O cómo el Stop era mucho más que una palabra en inglés. Cultura infantil.
En ocasiones festivas comunitarias en las cuales nos tomaban en cuenta, por ejemplo, en el Domingo de Resurrección, unos sacos u otros divertimentos competitivos, acercaban a diferentes grupos de edades.
La plaza de Los Palos Grandes ha venido siendo una ventana donde ese importante y poco valorado espacio de aprendizaje social de derechos y deberes entre iguales que es el Juego, ha venido teniendo lugar. Allí también hemos visto mezclarse jóvenes, adultos y niños.
La plaza se ha consensuado como un laboratorio de cultura ciudadana. La norma que prohíbe la pelota de futbol en la plaza asombra y pisotea ese germen de la vida social lo que podría echar al traste lo que las fuerzas vivas expresan. Si bien el compromiso de recrear tradiciones, consciente de su valor, es una tarea que sabremos emprender, no podemos cegarnos a lo que a toda prueba los mismos muchachos y muchachas canalizan. No se trata de sustituir sino de crear opciones, con respeto, con encanto, sin amenazas ni manipulaciones. Es más, proponiendo en forma entusiasta formas para que la trama familiar se vea beneficiada. Para que se extienda el ejercicio democrático y la obediencia no sea la única salida a contemplar. Contemplar, si. La acción tiene su coherencia interna y si es compartida por un grupo, es fuerza a considerar. Hoy podemos, gracias a La Plaza de Los Palos Grandes, en lugar de mandar a los muchachos “a ver si el gallo puso”, orientarlos hacia el ejercicio de la ciudadanía. Mientras más jueguen, más y mejor lo sabrán.


crónica 16 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): normas en acrílico e inconsistencias culposas.

Esquizofrenógeno
“Si, pero no… No, pero si”. En la  jerga psiquiátrica, cuando los mensajes son así en un sistema de vínculos, la confusión y la incertidumbre pueden devenir en dificultades más serias.
“Pero, para que ponen reglas si saben que no se van a cumplir” escucho.  La plaza luce un acrílico con normas de convivencia, en un lugar visible y con una redacción bastante cuidadosa, los viandantes las vamos asimilando como señal de autoridad. La actitud, de aprobación o desaprobación,  se hacen presentes.

Alguien, cual globo de ensayo, Cultura Chacao, de acuerdo al rif del acrílico, haciendo caso omiso del quehacer, tras 16 meses de vida en la plaza, le pareció que sólo los menores de 3 años tienen derecho a correr tras una pelota en la plaza. Sobre esta jurisprudencia o sobre el permiso de uso de bicicletas a menores de 10 años, convendría un diálogo y conocer criterios, tanto del Consejo Municipal, como de Justicia Municipal. Y no digamos del C. M. de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, o del Comité de Usuarios que elegimos hace poco más de un año. O de los habitués de la plaza.

No se trata de que el uso-abuso  en que se ha devenido con las pelotas, se imponga. Se trata de no perder el espíritu de laboratorio de cultura ciudadana y de confianza en la autoregulación de los sistemas y la participación activa en los compromisos, tras una evaluación adecuada.
Que una autoridad, o mejor, que un modo autoritario  -no lo llamaré paternal para no decir mal de un ejercicio paterno que, fuera del estereotipo cultural, en el que creo-, por proteger a otros a quienes considera afectados, sale del espacio presumido del “aquí no hay ley”, al otro extremo, desconociendo a otros representantes de esa gestión, no puede menos que preocupar en términos del ejercicio de la democracia.
Otra instancia, asoma un juego controlado -cuando yo diga, si vale-. Desde allí, validado el poder, que tiene recursos y ofrece estímulos y organización, se plantean jornadas deportivas especiales. Y fuera de ese marco, ¿no hay organización posible? ¿Nos manejamos solo en el modelo de acatar  órdenes?

En la cotidianidad, hay espacios de conflicto de intereses: en un cruce de vías, con sendos semáforos, cruzamos por los rayados y a veces nos embiste un carro. Pensamos indignados que viola nuestro derecho y perdemos de vista que el semáforo le indica también su posibilidad de cruce. La flexibilidad y la negociación pasan por conocer y validar el derecho del otro. Veremos la actitud del nuevo cafetín Provenzal.

crónica 15 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): en defensa del futbol, alerta a técnica migratoria.

Me lo dijo un pajarito

Por allí algo sucedió -en Pajaritos- y los vecinos celebraron poder contar con nuevos espacios para la recreación. Una vez extendida la malla para la cancha de voleibol, coparon la escena varias muchachas y algún compañero. La fiesta del devenir deportivo se hizo presente. Por un costado y en simultanea –como he visto en tantos lugares públicos de mi Caracas- en la misma cancha se desarrollaba el pateo de una pelota al arco y otros -qué serán sin duda habitués- ensartaban otra pelota en un curioso aro que alguien inventó que debería decantar en una malla de cadenas.
A la salida ya encontré un graffiti: alguien quiso ser travieso. Me encontró ciudadano: la servilleta mojada y el empeño, sirvieron.

Las aves migran y hay quien pueda parecerle automático y hasta oportuno declarar la extinción de las pelotas en la plaza de LPG. Echa pa´lla, pajarito. Y es  que también hay historias de usuarios afectados y daños a la infraestructura.
A mi entender, el desarrollo del pateo de pelotas en la plaza muestra la necesidad expresada por niños, niñas y jóvenes de ejercicio y socialización en las tramas del juego. Fácil sería prohibir, dejando sentado en papel, utilizar la disuasión de la autoridad; así se espanta la posibilidad del desarrollo de normas que parten de un compromiso de autocontrol, con mirada al derecho de las demás personas. Puede presumirse que exacerbaría el sentimiento de exclusión y la conducta antisocial.

He propuesto una medición técnica para conocer el perfil de usuarios y el nivel de molestia real ante lo que puede verse como excesos en algunos usos. También pudiese evaluarse en lo que respecta a patinetas, bicicletas o el baño de los mayorcitos en los chorros interactivos. Los prohibidores siempre están a la caza de su oportunidad.

 Hay caminos intermedios entre el autoritarismo y el dejar hacer. Los llaman caminos de la democracia, caminos posibles en donde la tolerancia y la participación, el ejercicio de la ciudadanía, entendida como vernos partícipes de una empresa que nos interesa a todos, queremos que tenga su lugar privilegiado.

También surgen oportunidades: Y si desde cualquiera de los dos espacios, Pajaritos y la plaza de LPG, se tuviese una visión de futuro y entendiéramos  que tenemos ante nuestra mirada talentos, a los cuales pudiésemos apoyar y conducir, - también exigirles una perspectiva de ejercicio de ciudadanía-. Y límites. El mundial de 2014 en Brasil puede ser un incentivo para impulsar la excelencia de este deporte en el municipio.


crónica 14 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): iniciativas de recreación facilitadas por adultos.

Recreando lo posible

Y la sorpresa de una pelota de eje invisible tomo el centro de la plaza LPG y los niños, cual enjambre, cambiaban la dirección del goce de su carrera, buscando la cercanía de aquel cuerpo volador.
No hubo alcaldía ni Comité de Usuarios que programara la actividad, fue el sentido de bondad que viene acompañando a un vecino, un abuelo habitué, el mismo de los barquitos creativos en el espejo de agua.
Un riesgo calculado: una pelota mórbida, una altura calculada sobre las cabezas, un empaste de teipes para poderla retirar oportunamente, y así retomar la faena lúdica en otra ocasión, con la posibilidad incluida de no acabar la fiesta en forma abrupta. El sustituto de la botella plástica permitió relentar las ganas.
Y los adultos que también andamos con nuestro “ludus vitalis” encima, los mismos que ayudamos a sacar pelotas del espejo de agua con cordeles, correas o batiendo las aguas, y nuevos participantes bienvenidos, sabíamos que no sólo estábamos allí para desenredar algún hilo que llevase a la pelota a dar volteretas sobre tubos o columnas, como huyendo, tomando pausa. Esperábamos los acercamientos de altura y disfrutábamos del momento de participar también, sobre todo haciendo de héroes de con tino certero que volviera la oportunidad de  liberar la pelota detenida, trayendo con ello de nuevo la acción que generaría alegría colectiva.

Otro día también amaneció la propuesta de las siempre atractivas tomas de la Caracas cenital, en varios paneles para el goce de los viandantes. La locación, prevista hasta el 31 de Agosto, era todo un desafío para los habituales usos de las rejas, como arquerías que hacían fondo a este improvisado espacio expositivo. En el ensayo se pudo ver algún niñito que, como quien pasa con un palito descubriendo la musicalidad de una reja, gozaba de un bamboleo fácil de los paneles que era capaz de producir. Las guayas soportaron en la medida en que estuvieron suficientemente apretadas. También, como vecino, me ocupe en ocasiones del mantenimiento. Lamenté no hacerlo con tiempo con un panel que largó la tensión de la tela que nunca nadie volvió a fijar, tras la caída de espaldas de un muchacho. Las pelotas que más golpearon las telas fueron las de los más chiquitos, los grandes supieron transigir con los cambios y adaptarse. El constreñimiento de los espacios del consabido futbol llevó a negociar con más frecuencia a las poblaciones habitué. Sorprende la decisión, en tiempos de vacaciones y el colocar las cosas y no ocuparse más de ellas. 

crónica 13 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): una experiencia educativa informal: Matemática sin temor.

Podrá ser, amigo.

En alta estima solemos tener a la educación. mas en la finalización de la jornada educativa vemos con desesperanza la posibilidad de que un joven se entusiasme en abordar un contenido académico con el cual ha estado “patinando”, en el sentido de “no dar pie con bola”.
Y los que disfrutan más su tiempo en la plaza en algunos de estos dos divertimentos, de pronto alzan la mirada y podrán preguntarse ¿y por qué no?
“Salvar el año” en matemáticas, particularmente, es una tarea a la cual quisimos contribuir con la Asociación Civil CIANA, dedicada, en el municipio al trabajo educativo remedial, llamémoslo así.
Tras contar con el ofrecimiento de uno de los espacios para el trabajo comunitario de la Biblioteca de Los Palos Grandes, la oferta fue  desarrollar un Taller: “Matemática sin Temor”. Tras una temporada inactiva, la asociación convocó algunos de sus niños y niñas habituales y complemento con un llamado “cara a cara” en la Plaza de Los Palos Grandes.
A la primera sesión, acudieron las madres. Algunas se quedaron -algo que deseo  experimentar más, buscando lo sistémico-. En los pocos puestos disponibles, ofrecidos por los muchachos,  disfrutaron de la historia de los números, descubrir como los conjuntos numéricos se iban agotando ante el surgimiento de dificultades para resolver operaciones. Los juegos de agilidad mental iban dando cuenta de destrezas, de interés, de actitudes,  de empoderamiento. Descubrir que algunas operaciones se facilitan con estrategias –especie de operaciones mentales encubiertas-, descubrir la matemática presente en lo cotidiano, por ejemplo, en la música.
Luego aparecieron las regletas del cuisennaire, para el manejo concreto de las operaciones, la imagen de la balanza, para que las sumas algebraicas dejaran de ser un tormento. Y nos fuimos sumergiendo en conceptos y problemas tipo, alternando con juegos que implicaran paciencia y logro.
Mi hijo colaboró: me prestó su examen de la última olimpíada matemática. Gradualmente fueron apareciendo problemas como interesantes desafíos.

Queda el desafío de la autogestión: de sentarse con papel y lápiz, frente al problema que el libro sugiere, sabiendo ya dónde se está parado. Y en el compromiso de superarse. Superar el tiempo de exposición a la tarea, a la actitud impaciente, a la autodescalificación. Y a la de los otros. Incluso la de los profesores y profesoras que hacen una especie de logro personal, de insufle del ego, de cuantos quedan aplazados, ni siquiera para otra oportunidad. ¡Qué fallo!

crónica 12 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): otra anécdota del juego social infantil que se genera.

Las cuatro esquinas

Me dio por  jugar a observar la plaza bienamada de LPG, desde cuatro costados, el sábado 7 a las 7 p.m.. ¡Un deleite para la mirada posible!. Sentado en la escalera, cercana a la calle del Excelsior Gama,  tengo una dimensión: un futbol donde la pelota mengua. También un joven remata hacia el lateral encajonado, una pelota que a nadie impactará, -si es que el golpe rabioso no fuese un impacto ya-.
Desde allí comienza la mixtura: canes, chiquitos y chiquitas que no se amilanan para prodigar sus caricias (calculo y marco la proporción: es como si yo estuviese acariciando a un caballo). Viandantes con su paso calmo.
El ángulo segundo toma las alturas,  es el cercano a la biblioteca. Desde el banco, al extremo, es sólo futbol virtuoso el imán posible, sólo seis, como conviene, uno de ellos descalzo, en el fragor de su juego de cálculos milimétricos hay tiempo para señalar y esperar el paso de una niña que lleva otro cuento en su andar. Así ha de ser, difícil, pero posible. Algún paseante de perro solitario y solidario hace más de un pase, de buena gana, y corta la ruta hacia el inminente espejo de agua.
Ahora me planto en la esquina cercana al reloj. Unos adolescentes  conversan. No se inmutan por mi posicionamiento. A su lado, les veo compartir desde esa horrible maña del maltrato gratuito: formas torpes de mostrar amor y deseo. El caso es que parecen infringir castigo a uno de ellos por haberse dejado robar un celular por otros iguales que le vieron la oreja blanca. El heroísmo posible de la carrera de huida surge en los comentarios. Hay tan malas experiencias desde allí… La interacción intergeneracional y el cambio de foco se hacen presente ante una niñita que literalmente arrastra un perro de esos que son unas motas blancas. Observo a siete de ellos en el campo visual inmediato.

Me mudo y me voy al costado cercano a los chorritos. Lugar fresco -a veces de más- por la humedad, donde aun no se ve el movimiento de intercambio de barajitas que mi hijo ya buscaba.. Los usuarios de los bancos se hacen habituales y familiares, espacio siempre más nutrido que el anfiteatro, con sus altos escalones, también con su público habitué. El deslizamiento por el “tobogán” mantiene su constante presencia, con mayor o menor supervisión por parte de quienes corresponde (del otro lado, el anuncio del estacionamiento aun espera por un reforzamiento de cuerdas en ambos extremos, puede ser otro deslizamiento peligroso, con responsables que nada les cuesta dar una miradita y actuar).

crónica 11 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): preguntas para evaluar la marcha conveniente de usos y cuidados.

ES TÍPICO  ESTAR REFLEXIVO CERCA DEL CUMPLE

Ya fue el cumpleaños de la plaza de la plaza de Los Palos Grandes. Sucedió el pasado 19 de Abril. ¿Te enteraste? ¿Cuándo la conociste? ¿Te has puesto a observar lo que sucede en ella, más allá de tus inquietudes personales? ¿Tienes especiales anécdotas de tu presencia en ella? ¿Has sido espectador de algún acontecimiento que quieras destacar? ¿Te has fijado en cuáles son los espacios que sus usuarios suelen ocupar? ¿Has habitado tu esos espacios? Te parece que aun tiene la plaza espacios posibles inexplorados por ti?

Hay deterioros, ¿te has percatado de ellos? ¿Has visto algún maltrato expreso en el uso de algunas instalaciones? ¿Te sientes en el derecho y el deber de hacérselo saber a su(s) causante(s) en forma directa? ¿Consideras necesaria la presencia de figuras de autoridad?
¿Añoras algún servicio por parte  de la alcaldía? ¿Te satisface la paisajística de la plaza? Confías en la salubridad del espejo de agua y los chorritos? ¿Aprecias un comportamiento consciente y cuidadoso de parte de los usuarios en relación a sus desechos o los de sus mascotas? ¿Te satisface el nivel de atención que brinda la alcaldía en torno a la limpieza de la plaza? ¿Añoras la presencia de algunos actores natos? ¿Crees posible la participación comunitaria para resolver algunos detalles de mantenimiento? ¿Piensas que serías escuchada(o) si pones en juego tu deseo de participación? ¿Has observado actividades de interacción entre la biblioteca y la plaza?

¿Crees que algún grupo se ha apropiado indebidamente de algún espacio limitando tus derechos? ¿Pudieras afirmar categóricamente que eso es así? ¿Te incomoda la presencia caótica de simultáneos intereses presentes en el uso de  la plaza? ¿Consideras la plaza segura para el desplazamiento de coches o el deambular de infantes? ¿Crees que los niños y niñas disfrutan a plenitud sus espacios? y la gente joven, ¿crees que así lo hacen?  Y los “rebeldes” adultos y adultas mayores autoproclamados juventud prolongada, ¿crees que así lo hacen? ¿Crees posible incentivar la relación intergeneracional en los espacios de la plaza?

¿Juegan adecuadamente los niños y niñas en la plaza? ¿Son variadas sus propuestas de juego? ¿Te sientes en capacidad de colaborar para enriquecerlas? ¿Te gustaría participar activamente en una propuesta de esta naturaleza?



¿Qué le regalarías a la plaza de Los Palos Grandes en su cumpleaños?

Y yo viendo (y espero que no, lloviendo), te regalaré una observación más acuciosa de lo que sucede en tu seno.

Habibi Plaza de LPG.

crónica 10 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): anécdotas al año de su inauguración.

A un año de tu luz

Un 19 de abriil, un 19 de abril, alapla zamein vitaaa ron… Llanerosamente, es una realidad que tenemos un año  con los espacios de la plaza de L.P.G. Espacios públicos. Allí lo privado se da cita o se deja tentar en su expresión que, al conectarse con el compartir, se hace más público. Ahora veo a un par de adolescentes saltando una reja, en su hazaña de parkour. A un lado, un padre fotografía extasiado a su hijita que chapotea sus manos en el espejo de agua, más allá otras niñas grandecitas, extienden sus paños, al abrigo de la noche, como si estuviesen tomando sol, ya idos los chorritos. Habrá quien cuente en sus recuerdos con besos furtivos.

Y de recuerdos, me viene un día de lluvia donde una tarima, que no tenía cabida, como tampoco algunos fuegos artificiales. Le permitió a la plaza expresarse en su vocación humana: no estaba para el gran espectáculo. Estaba `para la convivencia, para el compartir, para la expresión activa.
Y llegó el Mundial de Futbol y tras el ojo vigilante y la iniciativa sensata de Justicia Municipal, las barajitas dejaron su recodo en el edificio tradicional, donde generaba molestias, a las escaleras de la plaza. Y en esa vitrina abierta vimos tantas interacciones interesantes, más allá del puro interés mercantilista.
Hoy se nos muestra intercultural, en la necesidad de los niños de compartir más allá de las limitaciones de la lengua.
Tras esa fecha inaugural, fui uno de los que acogió la propuesta del alcalde de conformar un Comité de Usuarios. Trabajamos. Revisamos materiales. Discutimos. Consensuamos. Disentimos. Propusimos. Tras  tres meses de trabajo, hubo un fruto que anda a la deriva. Los hechos de la plaza hablan de aciertos y errores. Luego se eligió un Comité formal. Otro limbo.
Soy de los que celebra la presencia simultánea de la pelota de futbol, la bicicleta, el triciclo, el coche, el carrito eléctrico, la patineta, la conversa, la exploración de espacios, la yoga, el acondicionamiento físico, el canto, la danza. Llegará el teatro, la pintura, allende, las actividades de la biblioteca, con sus luces  prendidas a veces en la noche, indicándose como faro seguro en ese puerto Esa vida múltiple es su mayor deleite. También ansío y propongo un estudio serio de ese palpitar.

 Unas niñas bañan a sus barbies, con el frío, le provocó ir al baño. La mamá toma un rumbo esperanzado. Escucho un comentario: a menos que haga pipí en una esquina. Un amigo adolescente llega con una herida, le asisto. Ciertamente, faltan apoyos y gestores.

crónica 9 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): inauguración de la biblioteca.

MAYO EN FEBRERO (Si así llueve, que no escampe)

Sí, la lluvia que nos ha rondado en días recientes,  nos puso juntitos, con  nuestro propósito de hacer historia y bendijo el evento deseado de inauguración de nuevos espacios para la cultura y para el ejercicio posible de la cultura ciudadana.
Espacios múltiples, invitación a la integración de diversos intereses, de diversas expresiones intergeneracionales. Es un desafío para Cultura Chacao el estar sensibles para dar cuerpo vivo, con un política de participación abierta a todos, a un movimiento vibrante que habrá de expresarse. Tomamos la frase de la alcaldesa del gobierno municipal juvenil, Sara Pan: “el futuro se construye haciendo muy bien el presente”.
Muchos haremos de esos nuevos espacios, un hogar.  Y en el hogar, toca convivir: los que quieren contemplación y serenidad y los que quieren la presencia de dinámicas más activas, posibles, justas y necesarias. En esas concertaciones se habrá de expresar el tono que tenemos para el diálogo y para la creación de espacios democráticos centrados en la lectura, pero también en la creatividad, los encuentros ciudadanos y diversas actividades.
Aprenderemos jugando e interactuando. Conoceremos y reconoceremos a los emblemáticos ciudadanos de nuestro municipio a quienes se les  honra con los nombres de dos de las salas: Francisco Herrera Luque y Eugenio Montejo; ellos, que vieron, imaginaron y hurgaron a este país y sus gentes, desde sus cotidianidades, como pocos, en forma trascendente y memorable y a quienes, sin duda, les gustará velar por que los que les siguen, puedan llevar cierta esencia de la vida que ellos llevaron, desde el saber liberador.
Desconozco si Virginia Betancourt Valverde vive actualmente en el municipio, alguna vez lo hizo; sin embargo, su huella y trabajo impecable en el área de la promoción de la lectura, bien merece un modesto reconocimiento. Tal vez pudiese dársele el nombre de ella a la ludoteca, Justo es reconocer su encomiable labor en pro de una lectura viva. Lo que domina en esa sala, con el apoyo del Banco del libro y de muchas instituciones que ven el gérmen de un trabajo fructífero,  es la literatura para niños y niñas.Tendrán vida  en ese pequeño nido, nuevas iniciativas, integradoras, divertidas.
Hagamos de este esfuerzo tangible de la Alcaldía de Chacao, un eje de ciudadanía, en forma constante. Cuidemos su presencia, desarrollo y fortalecimiento. Tomando las palabras del alcalde, con  “amor, respeto, responsabilidad y tolerancia”.
Seremos vividores intensos desde esta biblioteca.

crónica 8 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): propuesta de veedores.

Bueno sería, que te vieras entre Vigías
La Plaza de Los Palos Grandes está serena, asentada. Hay rutinas que, por cierto, es propicio el tiempo para conocerlas de verdad, ya,  desde una observación sistemática. Se buscan voluntades y, para ello, los invito a aglutinarnos en torno a la propuesta  de Vigías de la Plaza y desde allí emprender ese trabajo.
Tomando unas ideas adelantadas por la Arq.  y profesora universitaria  Melín Nava, durante los pininos de la creación del Comité de Usuarios de la plaza de Los Palos Grandes, a partir de su experiencia en el COPRED de la UCV, parafrasearé el germen de la idea de Vigías de la Plaza.
Se trata de una estrategia de participación voluntaria que vele, promueva y forme parte activa de su  valoración y protección de la plaza de Los Palos Grandes, propiciando la conciencia patrimonial en el ciudadano y fortaleciendo en él, su carácter como tal.
Pueden pertenecer usuarios  con una presencia activa y deseos de involucrarse:  vecinos comprometidos, visitantes reconocidos, autoridades, jubiladas y jubilados.
El Vigía podría recorrer, reportar incidentes y afectaciones de la estructura, recopilar información sobre inquietudes en torno al uso de estos espacios, participar en charlas y talleres de formación y crecimiento, divulgar, sugerir límites, desde un principio de autoridad moral ganado, captar nuevos miembros. Desde allí podremos estar atentos al flujo de usos y abusos de lo patrimonial, lo ambiental y lo cultural. Igualmente  proponer.
“En cada ser humano se encuentra la maravillosa tendencia a proteger u  defender lo que le pertenece...  es ese sentimiento que nos sale del alma y se relaciona directamente con la memoria”
Podemos hablar de la existencia, en 10 meses, de la memoria del acontecer (también de nuestra memoria del uso de espacios públicos y de lo que deseamos marcar como impronta en la plaza). Yo, en lo particular, he jugado y lo seguiré haciendo. Hay algo que transmitir a las nuevas generaciones, que nos corresponde.
Ya la plaza nos brinda elementos de identidad, nos congrega en una historia compartida, en un afecto, en un sueño, un propósito. Y nuestros hijos nos ven y sumarán, desde nuestro ejemplo.
Queremos una plaza enriquecida y ampliada, que fortalezca nuestra pertenencia social. Debe  comprenderse la importancia potencial que propone la plaza para el ejercicio dinámico de la ciudadanía.

Que, ¿quién puede ser Vigía?. ..Tú, naturalmente. Escríbeme. Demos fuerza  a esta idea. Busquémosle la vuelta. Alimentemos este germen de ciudadanía activa.

crónica 7 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): reporte de deterioros y usos inadecuados.

¿A  quién le duele?

Tenemos, si,  una plaza. Y la vamos perdiendo, de a poquito: en el mosaico que cae, en la losa del piso que, partida, nos muestra una facia desdentada y peligrosa  para desprevenidos; en la basura  rebosante -más allá de su límite- de las papeleras simpáticas, blanco fácil para un “medalaganismo” negativo (usarla de blanco para un chute rabioso); en las altas lámpara que bailotean,  en las lámparas de jardín que hubo quien las quiso convertir en asiento (”el otro día me caí y me iba clavando el tubo ese” dice un niño que caminaba por los bordes del espejo de agua); en el “meadero” de la esquina, en la entrada de la biblioteca. (Y ¿cómo es que si  está disponible un baño, no se usa ni se sabe de su existencia?).

Y si bien hay deterioros que lesionan claramente, no lo son menos el pringoso almizcle de los perros que dejan huella en las columnas que tendrán quien les siga, en buena conducta animal.

Capítulo aparte es la basura cotidiana: habla del desamor con el que se anda en la vida, por las cosas y las personas.

Ese papel ciego no lo pueden jugar las instancias oficiales. Hay riesgos en los espacios. Supe de un niño  con más de 10 puntos de sutura por caer de rodillas en una de las rejas con filos cortantes, del mismo tipo de la que se encuentra cerca de los chorros interactivos. ¿Será que toca resarcir daños? Aun no se definen las competencias del Comité de Usuarios de la Plaza y de otros espacios públicos, en la espera, hay acciones en el limbo. Personalmente me tomé la libertad de reparar una lámpara desvencijada, tan simple como volver a montar unos tornillos de corto alcance. La porosidad de los escalones y el exceso de lluvia aunado a un pegamento deficiente pudo haber contribuido a la rotura del escalón.


Hice gala también del “medalaganismo” bueno el 2  de Enero, entrando a librar al espejo de agua de tanta huella de petardo, no entendía cómo es que habían llegado hasta allí, con tanta dimensión expansiva de plaza que tenemos. Sabía inevitable que sería una presencia en Año Nuevo, mas no su destino. Es de esperar que los empleados de limpieza hicieran su aparición oportuna e intervinieran, quizá con el cartón-papel ya bastante destruido y la pólvora diseminada. Hoy los chorritos traerán también su añadido explosivo, mas no llega a iluminar la conciencia.

Si perdemos el tono, quienes están habituados a malos hábitos impondrán el modo en que se acabe la magia.

Compro la idea del “vigia”, del que está presente, hace bien y llama la atención. Hace falta más.


crónica 6 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): una anécdota del juego social infantil que se genera.

Pasan cosas en la plaza…

Entre los tesoros de mi vida está el haber sido maestro en una escuela modelo donde el ejercicio de la libertad fue bueno para todos: APUNE. Guardaba una desteñida foto polaroid, testigo de esas alegrías compartidas. Recientemente la puse a circular en la red. Uno a una fueron a apareciendo mis queridos y queridas con las que disfruté el rol.
Tiempo después me topé con uno de esos textos que circulan, cargados de señales-huellas de lo que correspondió vivir a una generación. Los identifiqué, se trataba de lo que históricamente correspondió a mis pupilos. Uno de los detalles resaltantes es que se trató de la última generación que jugó metras, los últimos que tomaron la calle para compartir con libertad espacios públicos.
Mi “jefa” en esa escuela apareció (literalmente) por los espacios de la plaza. Antes de nuestro encuentro, mi hijo y sus nuevos amigos me invitaron a jugar un mix entre el escondite y quemao. Luego hice un largo receso, mientras me actualizaba con la amiga.
Tras la insistencia de mi hijo por que tomara papel activo en el juego, recortamos el encuentro y volví a formar ronda con los interesados. Hubo un intento frustrado de jugar stop con pelota, pues me negué, por la exclusión que habían decidido hacia unas niñas, no por asunto de género, sino por una reiterada actitud de maltrato por parte de ellas. Les dije “si ellas no juegan, yo tampoco” y pusieron su límite. Me quedé fuera. Entonces,  hice uso de autoridad  -el que es autor, y da-  y les propuse la alternativa juguetona de hacerles girar “boca arriba”, “boca abajo”, “ manos”,  “pies” o “manos y pies”. Todo eso correspondía a un movimiento vertiginoso que les haría disfrutar solo una vez..

Luego ví maravillado como tras proponer carreras de sillas de manos, carretillas de manos y caballitos, ya las niñas se iban integrando en otra actitud. Jugamos entonces el  arranca cebollas y luego la candelita. Aquí entonces mi fascinación fue mayor: un niño que días atrás había tenido el mismo límite por parte del grupo, pasaba a ser un miembro con derecho, en un acople justo y necesario y no solo eso, sino que una niña con el claro deseo de jugar, pero con la limitación del idioma, se incorporó al juego y se nos ocurrió entonces que podíamos jugar la candelita en inglés. Lo interesante es que la propuesta fue compartida. Yo solo atiné a decir “give me a fire, plis” y otro niño acudió presto a ofrecer la traducción para “por allá fumea”. Es la práctica deseada y vivida de un juego posible en la plaza.

crónica 5 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): queriendo mediar en el conflicto virtual con el uso de las pelotas.

Y dale con las pelotas…

Se hacen escasos los espacios para compartir en libertad. La plaza acoge esa dimensión.
Puede verse con preocupación que para algunas personas, los ejercicios de sus libertades se inscriben en una especie de “medalaganismo”: un individualismo que tiene pocas o ninguna concesión con el espacio compartido.
Desde la apertura de los espacios de la plaza, ya casi 7 meses atrás, fueron creadas unas normas provisionales, que esquilmaban, en el uso de la plaza, derechos de niños, niñas y adolescentes. Se transigió en la espera de un aporte del primer comité de usuarios, el cual funcionó ad hoc, para la producción de un esbozo de normas. Hubo trabajo, vocación de servicio: sin embargo, en mi caso personal, que participé, expresé mi desacuerdo con el resultado pertinente al uso de la plaza: si bien hubo una brillante exposición de motivos, las concreciones me resultaron más injustas que la propuesta asomada inicialmente por la alcaldía. ¡Cero pelotas para mayores de 8 años!
En lo inmediato, tras la transigencia oficial, pareciera haber una postura estratégica con un procedimiento a mediano plazo, a través del cual se negaría algo,  más adelante, porque habrá qué ofrecer a cambio de esto. Las alternativas son plausibles más no aborda el tema del derecho del juego de pelotas en la plaza, su regulación, en presente y futuro.

El principio de la objetividad media en forma justa los conflictos de pareceres, para ello, lasa ciencias sociales han desarrollado estrategias de medición.
En la plaza no ha habido ni una observación sistemática, ni una consulta estratificada. Organicémoslas.

Incorporaría preguntas como:  ¿Se siente afectado por el juego de pelotas en la plaza?. ¿En qué medida? Ha apreciado intercambios entre diversas edades (niños y adolescentes o jóvenes). Ha sufrido golpes con pelotas por rebotes?. ¿Yen forma directa?, ¿Ha visto un juego habilidoso, digno de apreciar y estimular? ¿El  comportamiento de los adolescentes, jóvenes y adultos le parece diferente al de los niños? comportamientos: en relación al lenguaje: palabras obscenas, gritos, insultos, maltrato verbal; en relación al maltrato de las instalaciones: hacia rejas, lámparas, ventanales, mosaicos; violencia física; uso excesivo de los espacios disponibles. Exceso de personas jugando simultáneamente. Capacidad organizativa para formar grupos. Armonía y amistad. Arrollamiento a pequeños.

Tras una observación, una medición de buena voluntad, pueden venir mejores conversaciones, acuerdos, compromisos y normas.



crónica 4 plaza de Los Palos Grandes (Caracas- Venezuela): cuidados cotidianos posibles desde el uso ciudadano.

Los cuidados de la Plaza. (Esas pequeñas cosas).

Uno se cree, así comienza Serrat su canto, en el cual nos habla de las pequeñas cosas.
Uno se cree que todo está bajo control, que en el tiempo, las cosas están llamadas a permanecer. Y se cree, que no es con uno…

En la plaza, ya el árbol de mango de la esquina se cayó. Lo reemplaza ¿un almendrón? Otros dos lo acompañan en la cercanía. En la esquina también está el bucare que sobrevivió a los afeites. La frondosidad de unos y otros aportarán su sombra y frescor, tal vez sus frutos, más las hojas, con sus manchones. Pedirán el cuido de todos.

Poco ha cambiado la plaza original, pero se ven manchas de asfalto  que ningún organismo se ha ocupado de reducir; gomas  de mascar y colillas, que también manchan.
Ya retiraron los pendones con los valores deseados (que servían de parabanes hasta para cenas románticas, con vino incluido). Estéticamente trastocaban la visual que se concibió en el diseño. Ahora, un anuncio-calcomanía, reza la prohibición de bebidas alcohólicas en la vía pública (¿será necesario? ¿tendrá el efecto deseado?) Es el primer marcaje prohibitivo que se hace público ¿Quién lo decidió?, ¿a quién consultó?

El uso de las pelotas (parte importante de la vida de la plaza,  necesidad sentida y expresada de niños y jóvenes) ribetea también los excesos: dos lámparas desprendidas y una pantalla rota. Un mal menor, tal vez, pero que son una alarma que llama a implicar a los que cometen excesos (y no será otra calcomanía la que calme esa sed). En esto hay juego posible para hacer ciudadanía activa: toma de conciencia, cambios conductuales, participación activa en la responsabilidad. Observen con atención, aprecien que también hay muestras plausibles en la socialización.
Muchos colegios tienen rutinas con los mismos personajes, ante los cuales se muestran tolerantes y tienen diversos ensayos de medidas de control. Acá, en estos espacios, puede haber algunas mejores.
Demasiadas manchas de polvo, o de no polvo, han quitado las pelotas, en su arribar hasta los ventanales.
Hay niños que han caído al espejo de agua, casos escasos, pero ha sucedido. También caen hojas de periódico y otros objetos. Dan ganas de hacer algo y tener con qué.
Los “patuques” de helados, teteros, jugos, han contado con la compañía de la lluvia y, cuando los tiempos sean otros, ¿habrá medidas oportunas?
Los perros se encargan de acelerar el proceso de oxidación ¿habrá quién se ocupe de echar una agüita para quitar la seña y así reducir el marcaje y deterioro? Sucede también en algunos de los pilares de la estructura aérea.
En la estructura aérea aun se ven algunos tirros,  que fácilmente desprenden la pintura. ¿Quién pone? y ¿quién quita? (¿recuerdan los globos que permanecieron hasta el desinfle y más allá?).
Hay quien se acostumbra (o no pierde la costumbre) de dejar botellas, pitillos, bolsas, paletas, vasos, celofanes de empaque, servilletas, latas y ¡hasta cajas de zapatos!

Toca a todos “arrimar el hombro” (también aguzar la mirada) y ¿por qué no? esbozar una sonrisa de satisfacción.








crónica 3 plaza Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): observando detalles de acabados por corregir.

Constructor (de la plaza  de Los Palos Grandes), no se vaya.


Los responsables de la obra aun no concretan su entrega. Se les ha visto resolviendo detalles por aquí y por allá. Algunas recomendaciones resultan entonces oportunas:

Las rejas del fondo presentan eventuales salientes filosos y, también, aunque se han reforzado los puntos de soldadura, hay algunos desprendidos o faltantes.

Los desagües pudiesen tener alguna mallita (que atrapen cosas como las que la lluvia ya se ha llevado y que a la larga producen ductos obstruidos).

Las escaleras que conducen al mirador del reloj, tienen una altura diferencial de unos 10 cms. entre la planta baja y la alta ¿Será ese borde un riesgo real para quienes sufren de vértigo o para los que juegan a los empujones aquí y allá?

El ritmo de oxidación de estructuras metálicas merece vigilancia y atención oportuna. ¿Cuentan con la mejor cobertura? ¿Está claramente estimado y recomendado el tiempo de mantenimiento, digamos, por ejemplo, de las rejas colocadas al margen de los chorritos interactivos?

Manchas y quiebres, sutiles tal vez, pueden apreciarse en algunas losas. Igualmente, en el concreto del techo, donde están las lámparas. Algunos pocos mosaicos están ausentes ¿Hay fácil reemplazo?

El consabido “tobogán” ya acusa desgaste y erosión ¿será de tantas “caricias” y uno que otro abuso de patineteros? o ¿tendrá algo que ver la calidad de los materiales y del frisado?  En uno de los escalones superiores se aprecian serios picotazos.

La jardinería superior pasa un tanto desapercibida debido a los pocos detalles. Mucha más belleza podrían contener  esos espacios, parecieran resueltos con unos arbustos  colocados de apuro y que llegaron para quedarse. Existe un espacio entre rejas y pared que podría albergar exposiciones de arte urbano. Falta es facilitar un acceso. Igualmente convendría cerrar al acceso  de la estructura del fondo, detrás de la biblioteca.

El cerco cuesta creer que estaba programado. ¿Será real  riesgo para los vecinos  unos eventuales trepadores? A veces las previsiones, a las que conduce el temor, resultan de un innecesario.

Las losas de los bancos no muestran deterioro, a no ser por algunas paletas de helados y palitos de chupetas, incrustadas en los bordes.
Hay que tener celo con el “escarapelamiento”  de la pintura  del contorno de las losas. En su momento ¿bastará un retoque o habrá que levantarlas?

Déjenos la plaza bonita y háganos saber cómo cuidarla mejor. Gracias.



crónica 2 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): reflexionando sobre su sentido comunitario.

De nuevo (en) la plaza de Los Palos Grandes

Salir de la casa, del nicho familiar, donde nuestras rutinas nos brindan confort y seguridad y dominio de la escena. Donde también nos alienamos. Atreverse a explorar la plaza, estar en un espacio compartido, un destino de expansión, y desde allí observar y dejarse llevar por las ganas de estar con más o menos contacto, con más o menos estructuras conocidas, con ánimo de curiosear De ser.
Los que somos padres de niños en vacaciones, así como los de los más chiquitos, tenemos un cupo garantizado, a veces un encuentro predecible con nuevos amigos.
Con ese azar que nos ofrece, entre otras cosas, un tránsito muy variopinto de razas caninas, quienes también interactúan, más allá de seguir la huella del almizcle que algún distraído acompañante dejó colar. Interactúan más allá de olerse y ladrarse (es curioso ver cómo algunos perros, en la expresión de su amaestramiento, ni ladran).
Es una realidad tangible que el espacio puede ser ocupado, habitado. Hay quienes se han atrevido a más, desde su exploración, desde su libertad, desde su compartir.
Hay quienes desde su expectancia de un evento cultural, se han hecho habitués. La cultura física ha tenido también sus atrevidos, también se ha visto algo de yoga.
El dolce far niente, en bancos, escaleras, tribuna, miradores, es también común.
Y así, en forma similar, los chorritos llamados interactivos, para marcar con la palabra, de entrada, que está permitido estar allí. Al inicio me pareció ver agentes policiales “chinguitos” de las ganas de llamar la atención ante el despliegue de alegría y libertad, así como a varios otros tantos sin uniforme ni función de custodia. Y tal vez frenándose al recordar las palabras permisivas del alcalde: fuente in-ter ac-ti-va.
He visto niños rodar, danzar, corretear, utilizar tantas partes inusitadas de su cuerpo para confrontar la fuerza del agua o sentir su cosquilleo. Recientemente, hay nuevos descubrimientos, después de los ayes por el súbito debilitamiento de la compañera de juego repartida en varios haces.
El espejo de agua se hace tentación (por lo calientito, escuché), pero se respeta. Ellos, los chiquitos, también saben que no hay que estar volteando para atisbar a alguna autoridad. Está internalizada.
Espacios con posibilidades. Personas que se permiten posibilidades: cantar y tocar, hacer bocetos, compartir una agradable charla con amigos (hasta matizada con vinos, las he visto),  descubrirse presa del acicate de la pasión en algún recodo interesante, invitar a jugar, participar en algún juego, intentar aprender nuevos equilibrios, competir en velocidad, cantar cumpleaños, tomar fotos o filmar, acostarse en la fría losa, intentar un vuelo o desplazamiento, a control remoto o hacer llegar la pelota anfibia hasta la orilla, también a control remoto.
Hay quienes la afirman vecinal. La realidad y el derecho van más allá de eso. Pero eres tu, vecino de Los Palos Grandes, por lo cerquita, quien vas dibujando el quehacer posible con el uso creativo de tu expansión. Tírate un paso.


crónica 1 plaza de Los Palos Grandes (Caracas-Venezuela): antecedentes y sentido.

La Plaza de Los Palos Grandes: ¿ un sueño hecho realidad?
La posibilidad de un espacio de esparcimiento en Los Palos Grandes fue concebida por un grupo de vecinos. Se trabajó centrado en ese deseo por varios años. Un concepto sobre el papel sucedió a otro y el 19 de Abril del presente año, fecha simbólica, se hizo asequible a la comunidad la materialización de un nuevo lugar. La escucha activa de la Alcaldía y el desarrollo oportuno de sus roles,  así lo permitió.
Luego se llamaron voluntades para dar cuerpo a unas reglas de juego en aras de la convivencia deseada. Continúa así el rol protagónico de los vecinos. El grupo promotor cumplió con creces su misión. 3 de los integrantes de ese grupo promotor, forman parte del cuerpo de 5 personas elegidas por los vecinos para continuar un trabajo necesario de conformación de normas y visiones, para representar así una pertenencia con derechos y deberes. De los 27 postulados, otros integrantes, unos más activos que otros en la elaboración de un papel de trabajo preliminar, marcaron su presencia en la convocatoria para la escogencia de quien representaría a la comunidad de usuarios en un ensayo de pacto social con la Alcaldía. Toca hacer bien la tarea de parte y parte.

La plaza es mucho más que un espacio con una dimensionalidad de finida o una estructura con unos componentes que la conforman.
Alguien que besa, que juega, que comparte con “extraños”, que rueda en el suelo, que baila, que contempla, que mira desde diversos puntos de vista, que corretea, que se desliza, deja una impronta, una huella y se embebe de ella, de sus posibilidades; en forma menos deseada, también lo hace quien raya una escalera, o quien  desprende con impactos  de pelota o de un cuerpo empujado, una reja de protección.
Es una plaza viva donde suceden más cosas de las que uno imagina.
Se puede pretender un perfil, pero las necesidades están ahí, pulsando, hay que sintonizar con ellas, establecer criterios de equilibrio involucrando, razonando,  escuchando, transigiendo, comprometiendo. Es un ámbito de convivencia para la expresión de deseos y necesidades de diversas expresiones del ciclo vital y de la interculturalidad, viviendo la maravilla del respeto y de los intercambios posibles.
Decir: sucede en la plaza, va más allá de las ofertas de los entes públicos, que también merecen sus comentarios. Ellos, como el ciudadano de a pie, también exploran la plaza, con sus aciertos y desaciertos.
La invitación a un “laboratorio de convivencia ciudadana” que en algún momento expresó el alcalde Emilio Grateron, resulta inevitable, hay que tener paciencia para estudiar lo que realmente sucede.
La participación no se decreta, de cualquier manera, sucede en la plaza. La cultura ciudadana y el hacerse garante de valores que habrá que visibilizar, es otra cosa. De momento, deseo vivir en  la plaza un conjunto de valores que ya comienzan a manifestarse, como la amistad: es algo que nuestros niños y jóvenes ya van descubriendo y construyendo.

Los sueños se construyen, día a día, piedra a piedra. Tu formas parte.

Oda a El Nacional (mientras les llega el aval de las divisas para la importación del papel)

Oda a El Nacional
Quiero honrar el quehacer periodístico, lo hago con el punto de partida de un collage de notas que realizó el diario El Nacional, de Caracas, Venezuela, con motivo de la celebración de sus 70 años.
El difícil ejercicio del periodismo en nuestro país, en la actualidad y la conciencia de saberme poseedor de una historia que ha bebido de las fuentes de los que han hilvanado con sus discursos los aconteceres que la conforman, es para mi un compromiso, antes de vivir una sensación de estar fuertemente desdibujados. Sabías de “Un mundo feliz” de Huxley pero no me había paseado por 1984, de Welles.
Un paseo por su propia autocomplacencia, reiterada por otros:
“Comprado por partes, rescatado de un galpón oscuro de Boston, estibado y enviado en un barco que surcó aguas infestadas de submarinos nazis, el armatoste –un “remedo de rotativa”, como lo recordarán aquellos pioneros- estará listo para dar a luz a esa criatura de papel, que será espejo y contrafuerte de una sociedad que lucha por salir del atraso y asomarse a la modernidad.
A duras penas los mecánicos logran descifrar planos, insertar tornillos, apretar tuercas, sostener planchas y equilibrar cilindros. Traqueteando y ensordeciendo el espacio de esa callejuela donde destacan tres bares, una casa de dudosa reputación y una farmacia, el fruto del invento sale a buscar clientes el 3 de Agosto de 1943. Se vende a 0,20 centavos el ejemplar.
Voz plural, aguerrida y de libertad a toda prueba.
El periódico cruzó el umbral del nuevo milenio de una forma tan vigoriza que hoy podría volver a publicarse, sin que se advierta vejez en las palabras, un artículo contra el fascismo, que Miguel otero Silva introdujo en ese número del 3 de agosto de 1943, llamado “El ocaso de un farsante”.
En su tránsito, el diario se ha topado con el poder. Si algo lo define es su irreverencia frente a quienes lo han ejercido durante las últimas siete décadas en Venezuela.
Dice la socióloga y politóloga María Sol Pérez Schael: “El Nacional abrió una brecha en el oscuro mundo de la hegemonía comunicacional y con ello ha hecho honor a los valores de la libertad de expresión y de la democracia, vigentes desde el origen mismo de este polémico diario”.
El país despertaba al siglo XX y no terminaba de limpiarse los oprobios de la larga, vergonzosa y sanguinaria dictadura  de Juan Vicente Gómez cuando apareció el diario El nacional que significó un amanecer en el mundo de las letras, las artes plásticas, la cultura y la política en general.
En vez de narraciones engoladas, se publicaban noticias con todos sus atributos modernos, escritas con corrección y claridad, con sensibilidad que vibra, que se estremece, ante el paisaje, ante el suceso, ante las figuras humanas, y captan el dolor y las emociones. No son reportes policiales ni  tratados sociológicos, sino prosa vigorosa, fuente de rebeldía en el fangoso tremedal de servilismo e indignidad. El diarismo cambió, también la profesión de periodista.
Cuando la censura abierta de la dictadura perezjimenista dejaba su marca roja,  como si de heridas se tratase, en las cuartillas de reporteros y colaboradores el diario encontraba la manera de que los lectores se mantuvieran informados, bien a través de informaciones que parecían inocuas o desatinadas o de artículos de opinión que ubicaban en el pasado remoto situaciones que se vivían a la vuelta de la esquina. El arte de escribir entre líneas requiere de expertos cinceladores del lenguaje y en la redacción los había por montones, literatos de alto vuelo que sabían a lo que se arriesgaban: cárcel, destierro o muerte, el orden de ejecución lo decidía el esbirro de guardia.
Ha asumido que su papel no es callar ni alabar la pintura de labios de la denunciante cuando sus ojeras muestran las huellas de la violencia doméstica.
No es periodismo inocuo ni complaciente, tampoco se vale del escándalo para compensar bajas en la caja registradora.
Nos hemos propuesto, si, denunciar la justicia fraudulenta, liberar al preso inocente y defenestrar los gobiernos no democráticos.
Como lo escribió Miguel Otero Silva:”la clara voz de los poetas y de los artistas, la luminosa presencia del arte y de la cultura, es incompatible con el alma sombría de los tiranos”.
Su función es más efímera y más elemental aunque de alto riesgo (se han convertido en objetivos militares y de turbas manipuladas): decir la verdad y lo que ocurre, sin que importe quien se disguste.
Dice el poeta Rafael cadenas. El Nacional es un periódico que quiero mucho.
Y el urbanista Guillermo Barrios: “Crecí con El Nacional. Ha sido siempre una ventana para ver el ancho mundo y aventurarme a él al tanto de sus vicisitudes”.
En boca del investigador de la comunicación Antonio Pasquali: El Nacional nació como instrumento de calidad para el seguimiento de la ciudad y el mundo desde una perspectiva nacional y de centroizquierda, democrática. Añadió pronto, y con sumo éxito, el ser referente esencial de la vida cultural del país.
… siguiendo con los testimonios, añade la psicóloga social y ex ministra Mercedes Pulido: “El Nacional es el disfrute de la visión crítica, testimonial y estimulante del entorno que vivimos… Resalta por encima de todo el compromiso con la información, el quehacer cultural y el análisis de sus colaboradores.
Y la escritora y psicoanalista Ana teresa Torres: “Creo que para los venezolanos su continuada presencia es una referencia invalorable del acontecer del país, y particularmente para la vida cultural.
El Nacional creo las páginas culturales, con José Ratto Ciarlo, y las científicas, con Arístides Bastidas, pero también las deportivas, las hípicas, las económicas y las de humor, con nombres como Rodolfo José Mauriello, Abelardo Raidi, Vhepino Gerbasi, Aquiles Nazoa y Kotepa Delgado.
También fue vanguardia en la implantación entre sus redactores y editores del manual de estilo, que ante todo significa la preservación de una manera de escribir, que es su sello y garantía de calidad.
En  1967, en el congreso Los Diarios de caracas, el periodista Oscar Yanez se refirió al medio que tenía 24 años circulando” Hasta entonces se hacía un diarismo gris, de pequeños títulos, sin ilustraciones y este periódico le comenzó a dar importancia a la fotografía y a los titulares ágiles y grandes”.
 fue innovador desde la apariencia y diagramación hasta el contenido.
Reorganizaron el catálogo de fuentes tipográficas del diario, crearon la página de maquetación y dictaron pautas para los encuadres fotográficos.
Aportó el valor del uso de los espacios blancos en las páginas.
Como en modo cotidiano, señala César Miguel Rondón, periodista, locutor y escritor: Tengo un oficio particular: soy lector profesional de periódicos. Es decir, me pagan por leérselos a una multitud que acompaña sus mañanas con un receptor de radio siempre cerca. Los despliego frente a mí. Vienen de todas partes del país y del mundo. Los escudriño, los subrayo y le saco punta a sus detalles más resaltantes. Después de una primera lectura a sus portadas, descarto la mayoría. El Nacional siempre queda, siempre permanece entre los primeros.
Nuevamente, insertamos un comentario de María Sol Pérez Schael: “Festejar 70 años, en un país de memoria corta y de sobresaltos políticos, merecen nuestro reconocimiento.”
Un archivo de décadas adquiere con el tiempo una sorpresiva propiedad: se vuelve inagotable. Como si fuese una mina de vetas incalculables: cada incursión supone nuevos hallazgos…. El archivo es un instrumento vivo de la memoria: la revuelve, la renueva y reordena, la dota de nuevas fuentes de inspiración.
El Nacional tiene algo de júbilo, de reiterada confianza en el futuro de Venezuela.
Desde la mirada de los nobeles periodistas premiados, pescamos estas gratitudes y apreciaciones, con pujanza y frescura:
David González, premio Henrique Otero Vizcarrondo: “El periodismo es una actividad intelectual antes que nada. A veces tengo en mi cabeza un concepto que no sé si existe, pero que llamo `inteligencia editorial`. Es el ejercicio del pensamiento para planificar contenidos, anticipar tendencias, identificar la fisura de los temas, estructurar para dislocar los puntos de vista del lector”.
Mientras que Adriana Rivera, premio Miguel Otero Silva, reconocida en su labor de investigación, aporta su visón: Es lo que me da adrenalina, conocer un tema y encontrarle algo distinto todos los días”.
José Juan Blanco, reconocido con el premio José Moradell, insiste en la mirada creativa: “ Me gusta estar siempre innovando. Si veo que algo está hecho de una manera, busco una mejor forma de hacerlo”.
Además de la veta creativa, se honra la calidad. Señala Flor Cortez, premio Oscar Guaramato: “La edición es un ejercicio de precisión, pero también de respeto por quien escribe; además de corregir errores obvios, un editor se encarga de vigilar que el texto que va a ser publicado, sea lo más legible posible.
Se abren en los nuevos tiempos, formas inéditas expresadas en el periodismo digital. Layla Calderón, premio Periodismo  Digital señala: “El periodismo en las nuevas plataformas que brinda Internet me deja una sensación de satisfacción permanente… Es una nueva manera de hacer periodismo en el presente y sin duda, el futuro. Me encanta la presión de la inmediatez, el alerta permanente, la vigilancia de las noticias”.
Perspectiva que naturalmente se nutre de lo joven, por ello el premio Impacto del Año dado al equipo multimedia que lidera Eduardo Ponte, deja saber: “Tenemos el equipo más joven del periódico: chamos que respiran web, que aman lo que hacen, que son nativos digitales y que entienden el futuro de los medios como los mejores community manager del país y los mejores documentalistas web”… Participación e Interacción son palabras clave para el Departamento de Multimedia”.
En modo `contenidos`, tenemos reflejos interesantes de Fabiana Ortega y Angélica Lugo, premios Arístides Bastidas y Antonio Arraiz, respectivamente. Señala la primera: “Siento responsabilidad de dar buenas noticias, aunque suene romántico decirlo, y estoy segura de que la fuente me permite hacerlo. Es algo que hace falta en el país”.  Por su parte, digna representante del quehacer reporteril, Angélica Lugo, deja ver: “He escuchado historias que me han estremecido. Más que un empleo, es mi estilo de vida porque todo lo percibo desde el punto de vista periodístico”.
Los de la calle, como yo, que nos acercamos, son también reconocidos: así, la premiada por el mejor artículo de opinión, Elsa Cardozo, es destacada en  un estilo no lejano al diario: “prefiere calibrar el presente, reposar la noticia, reflexionar”. También sucede con el premio Carta del Lector: Antonio López Villegas: “Hay lectores persistentes, que abren el diario cada día buscando información para entender un poco más a Venezuela. Para ellos no es suficiente enterarse de lo que cuentan los periodista. Van más allá.”
Y es que lo resume Vivianne Font, premio María Fernanda Ramallo: “Es imposible resignarse a ser espectador”…
En eso andamos… haciendo camino al andar.
Andar… andar… Nada, hoy,  tras un largo periplo, no he hallado la edición dominical. Hay sed de noticias desde el inteligente trabajo periodístico.


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