Me lo dijo un pajarito
Por allí algo sucedió
-en Pajaritos- y los vecinos celebraron poder contar con nuevos espacios para
la recreación. Una vez extendida la malla para la cancha de voleibol, coparon
la escena varias muchachas y algún compañero. La fiesta del devenir deportivo
se hizo presente. Por un costado y en simultanea –como he visto en tantos
lugares públicos de mi Caracas- en la misma cancha se desarrollaba el pateo de
una pelota al arco y otros -qué serán sin duda habitués- ensartaban otra pelota
en un curioso aro que alguien inventó que debería decantar en una malla de
cadenas.
A la salida ya
encontré un graffiti: alguien quiso ser travieso. Me encontró ciudadano: la
servilleta mojada y el empeño, sirvieron.
Las aves migran y hay
quien pueda parecerle automático y hasta oportuno declarar la extinción de las
pelotas en la plaza de LPG. Echa pa´lla, pajarito. Y es que también hay historias de usuarios
afectados y daños a la infraestructura.
A mi entender, el
desarrollo del pateo de pelotas en la plaza muestra la necesidad expresada por
niños, niñas y jóvenes de ejercicio y socialización en las tramas del juego.
Fácil sería prohibir, dejando sentado en papel, utilizar la disuasión de la
autoridad; así se espanta la posibilidad del desarrollo de normas que parten de
un compromiso de autocontrol, con mirada al derecho de las demás personas.
Puede presumirse que exacerbaría el sentimiento de exclusión y la conducta
antisocial.
He propuesto una
medición técnica para conocer el perfil de usuarios y el nivel de molestia real
ante lo que puede verse como excesos en algunos usos. También pudiese evaluarse
en lo que respecta a patinetas, bicicletas o el baño de los mayorcitos en los
chorros interactivos. Los prohibidores siempre están a la caza de su oportunidad.
Hay caminos intermedios entre el autoritarismo
y el dejar hacer. Los llaman caminos de la democracia, caminos posibles en
donde la tolerancia y la participación, el ejercicio de la ciudadanía,
entendida como vernos partícipes de una empresa que nos interesa a todos,
queremos que tenga su lugar privilegiado.
También surgen
oportunidades: Y si desde cualquiera de los dos espacios, Pajaritos y la plaza
de LPG, se tuviese una visión de futuro y entendiéramos que tenemos ante nuestra mirada talentos, a los
cuales pudiésemos apoyar y conducir, - también exigirles una perspectiva de
ejercicio de ciudadanía-. Y límites. El mundial de 2014 en Brasil puede ser un
incentivo para impulsar la excelencia de este deporte en el municipio.
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