Y dale con las pelotas…
Se hacen escasos los
espacios para compartir en libertad. La plaza acoge esa dimensión.
Puede verse con
preocupación que para algunas personas, los ejercicios de sus libertades se
inscriben en una especie de “medalaganismo”:
un individualismo que tiene pocas o ninguna concesión con el espacio
compartido.
Desde la apertura de
los espacios de la plaza, ya casi 7 meses atrás, fueron creadas unas normas
provisionales, que esquilmaban, en el uso de la plaza, derechos de niños, niñas
y adolescentes. Se transigió en la espera de un aporte del primer comité de
usuarios, el cual funcionó ad hoc, para la producción de un esbozo de normas.
Hubo trabajo, vocación de servicio: sin embargo, en mi caso personal, que
participé, expresé mi desacuerdo con el resultado pertinente al uso de la
plaza: si bien hubo una brillante exposición de motivos, las concreciones me
resultaron más injustas que la propuesta asomada inicialmente por la alcaldía. ¡Cero
pelotas para mayores de 8 años!
En lo inmediato, tras
la transigencia oficial, pareciera haber una postura estratégica con un procedimiento a mediano plazo, a través del cual se negaría algo, más adelante, porque habrá qué ofrecer a
cambio de esto. Las alternativas son plausibles más no aborda el tema del
derecho del juego de pelotas en la plaza, su regulación, en presente y futuro.
El principio de la objetividad media en forma
justa los conflictos de pareceres, para ello, lasa ciencias sociales han
desarrollado estrategias de medición.
En la plaza no ha habido ni una observación
sistemática, ni una consulta estratificada. Organicémoslas.
Incorporaría preguntas
como: ¿Se siente afectado por el juego
de pelotas en la plaza?. ¿En qué medida? Ha apreciado intercambios entre
diversas edades (niños y adolescentes o jóvenes). Ha sufrido golpes con pelotas
por rebotes?. ¿Yen forma directa?, ¿Ha visto un juego habilidoso, digno de
apreciar y estimular? ¿El comportamiento
de los adolescentes, jóvenes y adultos le parece diferente al de los niños?
comportamientos: en relación al lenguaje: palabras obscenas, gritos, insultos,
maltrato verbal; en relación al maltrato de las instalaciones: hacia rejas,
lámparas, ventanales, mosaicos; violencia física; uso excesivo de los espacios
disponibles. Exceso de personas jugando simultáneamente. Capacidad organizativa
para formar grupos. Armonía y amistad. Arrollamiento a pequeños.
Tras una observación,
una medición de buena voluntad, pueden venir mejores conversaciones, acuerdos,
compromisos y normas.
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