Constructor (de la plaza de Los Palos Grandes),
no se vaya.
Los responsables de la obra aun no concretan
su entrega. Se les ha visto resolviendo detalles por aquí y por allá. Algunas recomendaciones
resultan entonces oportunas:
Las rejas del fondo presentan eventuales salientes
filosos y, también, aunque se han reforzado los puntos de soldadura, hay algunos
desprendidos o faltantes.
Los desagües pudiesen tener alguna mallita (que
atrapen cosas como las que la lluvia ya se ha llevado y que a la larga producen
ductos obstruidos).
Las escaleras que conducen al mirador del
reloj, tienen una altura diferencial de unos 10 cms. entre la planta baja y la
alta ¿Será ese borde un riesgo real para quienes sufren de vértigo o para los
que juegan a los empujones aquí y allá?
El ritmo de oxidación de estructuras metálicas
merece vigilancia y atención oportuna. ¿Cuentan con la mejor cobertura? ¿Está
claramente estimado y recomendado el tiempo de mantenimiento, digamos, por
ejemplo, de las rejas colocadas al margen de los chorritos interactivos?
Manchas y quiebres, sutiles tal vez, pueden
apreciarse en algunas losas. Igualmente, en el concreto del techo, donde están
las lámparas. Algunos pocos mosaicos están ausentes ¿Hay fácil reemplazo?
El consabido “tobogán” ya acusa desgaste y
erosión ¿será de tantas “caricias” y uno que otro abuso de patineteros? o ¿tendrá
algo que ver la calidad de los materiales y del frisado? En uno de los escalones superiores se aprecian
serios picotazos.
La jardinería superior pasa un tanto
desapercibida debido a los pocos detalles. Mucha más belleza podrían
contener esos espacios, parecieran
resueltos con unos arbustos colocados de
apuro y que llegaron para quedarse. Existe un espacio entre rejas y pared que
podría albergar exposiciones de arte urbano. Falta es facilitar un acceso.
Igualmente convendría cerrar al acceso
de la estructura del fondo, detrás de la biblioteca.
El cerco cuesta creer que estaba programado.
¿Será real riesgo para los vecinos unos eventuales trepadores? A veces las
previsiones, a las que conduce el temor, resultan de un innecesario.
Las losas de los bancos no muestran deterioro,
a no ser por algunas paletas de helados y palitos de chupetas, incrustadas en
los bordes.
Hay que tener celo con el “escarapelamiento” de la pintura
del contorno de las losas. En su momento ¿bastará un retoque o habrá que
levantarlas?
Déjenos la plaza bonita y háganos saber cómo
cuidarla mejor. Gracias.
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